Un litro de luz para cada casa

Un litro de luz para cada casa

Combatir la pobreza energética es la principal misión de la Fundación Un Litro de Luz. Este movimiento internacional, con presencia actualmente en 15 países, trabaja junto con las comunidades más vulnerables para ofrecer a las mismas soluciones que permiten iluminar sus hogares y espacios públicos empleando tecnologías renovables y muy asequibles económicamente. Tan asequibles como una simple botella de plástico.

Todo comenzó en el año 2011 en Filipinas con el nacimiento de A Liter Of Light, resultado de la colaboración del proyecto del mismo nombre, desarrollado por estudiantes del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y la fundación Myshelter Foundation del emprendedor social Illac Díaz. La idea que comenzaron a desarrollar entonces sorprende por su sencillez y eficacia. Consistía en convertir las botellas vacías de plástico en bombillas caseras de bajo coste.

Para ello hay que llenar las botellas de agua e hipoclorito. Después, se ajustan sobre un agujero situado en el tejado, como si fueran una especie de claraboya. Cuando los rayos del sol atraviesan la botella y se encuentran con el líquido, generan una refracción horizontal de 360 grados que ilumina toda la habitación. Se calcula que la luz emitida por medio de este proceso equivale a la de una bombilla de 55 vatios.

Solo en la primera fase de este proyecto, fueron instaladas botellas en unas 28.000 viviendas del área metropolitana de Manila, de lo cual se beneficiaron unas 70.000 personas.

 

También alumbrado nocturno

 

En la siguiente fase, los responsables de Un Litro de Luz se marcaron un nuevo reto: la iluminación de las viviendas también por la noche, cuando no haya sol capaz de generar ese “efecto claraboya” dentro de las botellas.

Reto que fue superado y que sirvió para socorrer a las personas más afectadas por la devastación que causó el supertifón Yolanda a finales de 2013 en la ciudad filipina de Tacloban, de más de 200.000 habitantes. Para que las víctimas del supertifón pudieran volver a disfrutar de luz eléctrica en sus hogares, incluso por las noches, Un Litro de Luz instaló en las calles varios postes de unos cinco metros de altura y construidos con bambú, PVC y madera. Dichos postes sostenían paneles solares y baterías con 28 horas de autonomía que alimentaban a su vez varios reflectores LED. Asimismo, los reflectores se encontraban dentro de botellas de plástico rellenas de líquido. Botellas que, gracias a las horas de autonomía de los LED que albergaban en su interior, se convirtieron en bombillas aptas para la iluminación nocturna.